Madrid esta lejos

martes 28 de abril de 2009


¿Dónde estaban? Conducción temeraria.


Los tres mosqueteros.





































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Para bachillerato, by Sergio

jueves 16 de abril de 2009


Somos finalistas

martes 9 de diciembre de 2008

Qué alegría verdad, lo más importante es que lo hemos pasado bien, hemos aprendido y nos ha unido un poco más. Ya hemos ganado.

La historia de Extremadura

jueves 20 de noviembre de 2008

EXTREMADURA

Extremadura, comunidad autónoma formada por las dos provincias españolas de mayor extensión, Cáceres y Badajoz. Tiene una superficie de 41.634 km2. Su nombre hace referencia a la situación de tierras extremas y fronterizas que fueron conquistando y repoblando los castellano-leoneses a partir del siglo XI, utilizándolas sobre todo como zona de pastoreo trashumante.

HISTORIA

Extremadura conserva restos monumentales y artísticos que reflejan la gran variedad de pueblos y culturas que desde tiempos prehistóricos han habitado en estas tierras. Se encuentran huellas de su prehistoria en la cueva de Maltravieso (Cáceres), con representaciones de manos similares a las del arte rupestre de la zona franco-cantábrica, y también en las cuevas de Zarza de Alange, en el risco de San Blas, y en las de Arroyo de San Serván, en donde las pinturas son de tipo esquemático, características del área mediterránea. Entre los numerosos monumentos megalíticos conservados cabe destacar los dólmenes de Valencia de Alcántara, el de Lácara, la cámara funeraria de la Granja del Toriñuelo y los restos cercanos a Jerez de los Caballeros.

El contacto con las culturas mediterráneas se demuestra con hallazgos como el tesoro de La Aliseda, de los siglos VII-VI a.C., que es una valiosa manifestación de arte posiblemente fenicio, o las monedas y vasijas griegas encontradas en Medellín y Cáceres. Los cartagineses controlaron la zona después de enfrentarse a los pueblos que allí vivían y siglos después, en época de Aníbal (siglos III-II a.C.), el dominio púnico en este territorio fue casi total, por lo que lucharon junto a los cartagineses contra Roma. La romanización de Extremadura, integrada en la Lusitania y la Bética, fue muy intensa, como refleja su abundante legado monumental. Las calzadas romanas permitieron que los musulmanes se adentraran por estas tierras, en las que encontraron poca resistencia. Si Mérida había sido la ciudad más importante de la época romana, será Badajoz la que cobre mayor relevancia durante los siglos de dominación musulmana. Extremadura se convertiría en la tierra fronteriza entre dos mundos, el cristiano y el árabe, donde se alzaron murallas, alcazabas, castillos y fortificaciones. Las órdenes militares (los Caballeros Templarios, la Orden de Alcántara y la Orden de Santiago) desempeñaron un papel muy destacado en la Reconquista y posterior repoblación, cuando Extremadura se incorporó al reino de Castilla y León. Ver España: Historia.

En la primera mitad del siglo XIV comenzaron los intentos de conquista de tierras extremeñas por parte de Portugal. Por este motivo, así como por la guerra de Sucesión de Castilla entre los partidarios de Juana la Beltraneja (apoyados por Portugal y gran parte de la nobleza de Extremadura) y los de Isabel (más tarde Isabel I la Católica), Extremadura se convirtió en el escenario de cruentas batallas, como la de Albuera, en 1479, tras la que salió vencedora la facción isabelina. Durante el proceso de secesión de Portugal, en 1640, resultó también asolada por la Guerra Hispano-portuguesa. En el transcurso de la Guerra de Sucesión española, Portugal apoyó al archiduque Carlos a cambio de la promesa de anexionarse las tierras de la Baja Extremadura. En 1704, Felipe V declaró la guerra al país vecino; Extremadura sufrió numerosos asedios y varias localidades importantes pasaron a estar bajo control portugués. Tras la firma de los Tratados de Utrecht, que pusieron fin a la guerra, Portugal devolvió los territorios ocupados a cambio de la Colonia del Sacramento, en el continente americano, que había sido tomada por los españoles.

A finales del siglo XVIII se llevó a cabo una reestructuración del territorio, que supuso la pérdida de Talavera de la Reina y varios municipios situados en la parte oriental que se incorporaron a Toledo. A principios del siglo siguiente estalló la llamada guerra de las Naranjas, como consecuencia de nuevas desavenencias entre los intereses españoles y portugueses. Extremadura también sufrió los efectos negativos de la guerra de la Independencia española hasta 1812, al convertirse en el escenario de varios enfrentamientos ante la invasión francesa.

Con la nueva organización del territorio español en 1833 se crearon las provincias de Cáceres y Badajoz, que se correspondían prácticamente con las hasta entonces divisiones administrativas de la Alta y la Baja Extremadura.

Durante la Guerra Civil española, el general Yagüe tomó Badajoz y toda Extremadura quedó incorporada al bando nacional. Tras la contienda y ante la depresión económica que sufría la región, se puso en marcha el llamado Plan Badajoz (1952) con el fin de aprovechar las aguas del Guadiana para el desarrollo de la agricultura de regadío.

En 1978, se estableció en Extremadura un régimen administrativo preautonómico, y en 1983, según la Ley Orgánica del Estado de 25 de febrero, se comenzó a regir por su Estatuto de Autonomía de acuerdo con la Constitución. En mayo de ese mismo año se celebraron las primeras elecciones a la asamblea regional.

El día a día de una persona que vive enamorada de Extremadura

EL DÍA A DÍA DE UNA PERSONA QUE VIVE ENAMORADA DE EXTREMADURA

Otro día que me levanto de la misma manera y respirando el mismo aire escabroso.
El ruido de los coches, la bruma negra que se ve en el techo del mundo al mirar por el balcón, el cielo supuestamente azul en el que no se ve ni un libre pájaro volar, ya que escapan, escapan hacia una tierra sana.
Siempre al levantarme voy directa a la ducha. Me meto debajo de ella y dejo que corra el agua por mi piel. A veces ni siquiera me doy cuenta si el agua me hierve la tez, me paro a pensar, a pensar sobre qué hago viviendo aquí. Hace poco que me mudé a este desconocido lugar. Sigo sin acostumbrarme a él. Añoro el lugar donde me crié: Extremadura, mi tierra madre.
Cuando salgo de la ducha y me envuelvo en mis toallas me gusta mirarme en el espejo y observar cómo la fina caligrafía de mi marido recorre suavemente el cristal empañado. Leo atentamente la frase escrita: “Cariño, un hogar es aquel hecho por el amor de las personas no por el lugar donde viven”.
No estoy de acuerdo. El lugar tiene mucha influencia, y mucho más en mí, que soy una persona muy orgullosa de la tierra en la que he nacido. No es lo mismo vivir en un lugar de aire puro que en uno contaminado. No es lo mismo acostarte sobre la hierba de un campo y sentir su cosquilleo que ir pisando en cada metro cemento. No es lo mismo observar cómo una yegua amamanta a su potrillo en medio de la naturaleza que enjaulada en un zoológico. No es lo mimo. No es lo mismo.
La paz que existía en Extremadura no se vive aquí. Sus lagos, sus campos, las distintas caras del cielo que se podían admirar, las montañas, sus monumentos, sus resto antiguos, su gente, su vida… No se puede comparar una tierra como esa que otra llena de polución.
Al irme a la cama mi marido siempre me pregunta: Pero… ¿por qué es para tí tan importante ese lugar? Me entran ganas de darle un porrazo. Siempre le respondo lo mismo: porque Extremadura es un lugar sano, puro, brillante. Donde el sol se puede ver sin dificultad. Donde hasta en los lugares más remotos y oscuros hay una gota de vida. Donde las personas son humanas y honestas. Es una tierra de gloria y de paz, como bien dice su himno. Me gusta porque allí me crié y porque sé que pase lo que pase, será siempre el lugar más maravilloso y sensacional. ¡Pero tú qué vas a saber si nunca has ido!
Siempre me promete que iremos un fin de semana con los niños. Nunca vamos. Y estoy un poco harta. Quiero volver a pisar la tierra donde aprendí a ser persona, volver a ver mi gente.
Todos los lunes me levanto enfadada porque no me ha llevado. Un día pienso largarme e irme yo sola. ¡Que aprenda a cumplir sus promesas! Pero claro, siempre lo arregla con un buen café ¡Será pillo! ¡Es que siempre se sale con la suya! Será porque el delicioso aroma a café recién hecho me recuerda a mi niñez, cuando me levantaba para ir al colegio y mis padres se preparaban su café. También añoraré tanto aquello porque fue donde crecí con mis padres, que pasaron a un lugar mejor. En aquel pequeño pueblecito donde vivía tengo mis recuerdos.
Extremadura es eso, recuerdos, historias, vida, alegría, amor, amistad, sinceridad, nobleza, honor. Es respeto a la naturaleza. Por eso me gusta tanto, porque respeta a su alrededor, a su flora y a su fauna. Por su puesto que tiene sus contra al igual que sus pros. Ha tardado más en actualizarse que otros lugares pero ya está alcanzando su gloria. También tiene industrias que contaminan el aire, pero su naturaleza hace magia en la vida y hace que esté todo más sano. Tiene gente mala, pero cada una de las almas bondadosas, ayudan a apartar a aquellas personas egoístas que interponen nuestro camino. No tiene playa, pero sus preciosos lagos y pantanos son mucho mejor que una de estas. Sus aguas no tienen sal y no dañan a los ojos, y si te sales de ella no te recubres los pies de arena.
Extremadura es vida y nada más. Mi vida...

Estefanía Ramírez Montaño 4º A.

Carmen: nuestro cielo

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Somos internacionales

miércoles 19 de noviembre de 2008

Entrevista a una compañera.
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Toma falsa

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